¿Sabes quién es tu cliente?

 

Conocer a tu cliente objetivo se antoja vital para optimizar cualquier estrategia de marketing que pienses aplicar. ¡Te ayudamos a conseguirlo!

Los grandes problemas de la mayoría de negocios que comienzan se resumen en una misma cuestión. Esta no es otra que nula o errónea consecución de datos y su posterior medición. Si no sabemos dónde estamos, jamás podremos corregir o tomar acción alguna que nos permitan alcanzar nuestros objetivos.

En este artículo vamos a tratar uno de estos aspectos clave que no se suelen tomar demasiado en serio: el conocimiento del cliente al que queremos llegar. El marketing, al igual que un viaje que emprendemos, necesita un destino. Sin él, estaremos perdiendo tiempo, dinero y paciencia. A continuación, te damos algunas pautas para que puedas conseguirlo.

Los tenderos de los mercadillos; esos grandes sabios

 

Seguro que en algún momento de tu vida te has perdido por un mercado de abastos, de esos con decenas de puestos que lo mismo venden verduras, que pescado o quesos. Todos variados, pero con un aspecto común que convierte a sus comerciantes en perfiles de inspiración. Hablamos del conocimiento de su audiencia. Todas esas tenderas y tenderos conocen al milímetro a sus clientes habituales, lo que esperan de ellos los nuevos y cómo pueden tentarlos con determinadas ofertas. 

Ahí está la clave de que estos negocios se mantengan activos durante generaciones. Si sabemos quién es la persona a la que vamos a vender, será mucho más fácil captar su atención. Por tanto, ya tenemos la primera pista.

Pon cara a tu cliente objetivo

 

Cuando te decimos que pongas cara a tu cliente, te estamos pidiendo exactamente eso. Imagínatelo, ponle nombre y apellidos. Adopta a una persona de tu entorno como referencia y estudia su comportamiento. No es lo mismo orientar el marketing de tu restaurante a adolescentes que a familias, trabajadores, aficionados a deportes, gourmets o parejas. 

Trata de analizar su forma de vida, desde su disponibilidad horaria, actividades habituales, gustos y costumbres. Por supuesto entra en juego los lugares que visita, su capacidad adquisitiva, sus valores e incluso su estado anímico. Cuantos más datos tengamos, más optimizaremos nuestras acciones publicitarias.


¿Ya lo tienes? ¡Salta al terreno de juego!

 

Si consideras que ya has definido a la perfección a tu cliente objetivo, te felicitamos, ya tienes mucho camino andado. Ahora tan solo te falta recopilar toda la información, analizarla y actuar en consecuencia.

Con datos tan relevantes como esos, podrás adecuar tus campañas de marketing a ese perfil, con el consecuente ahorro económico y aumento de la conversión. No es lo mismo llegar a medio millón de personas que no conocemos, que a mil a las que sabemos que nuestro servicio les resultará más que interesante. 

A partir de ahí llega el momento de aplicar creatividad y buenas ideas para destacar frente a la competencia. Por eso te insistimos en dedicar todo el tiempo que haga falta para descubrir quiénes son las personas que se quedarían alucinadas al entrar en tu negocio. Tómate un respiro, sal a la calle, busca inspiración y encuentra el match con tu cliente perfecto. Y si necesitas ayuda, aquí estamos para echarte un cable. Es pan comido.

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