El poder del marketing de Coca Cola

 

Te contamos cómo un buen branding puede consolidar el producto y ser más efectivo que cualquier campaña publicitaria, sin importar el presupuesto.

El mundo del marketing es tan amplio y abierto, que hay espacio para cualquier tipo de opinión o técnica que conduzca al éxito. Sin embargo, hay algo que hemos de tener claro y es que no es una ciencia. Son muchos los factores de los que puede depender el éxito o no de una acción por muy estudiada que sea. De hecho, no hablamos tampoco de una cuestión económica ya que existen grandes campañas con muy poca financiación y verdaderos fiascos que tiraron por la borda millones de euros. 

En este artículo vamos a ver un ejemplo que corrobora esta cuestión. Se trata de una campaña a gran escala que realizó Pepsi en Estados Unidos a finales del siglo pasado y que concluyó con un resultado sorprendente para beneficio de su principal competidor, Coca Cola. ¿El motivo? El poder de la marca. Vamos a verlo.

El experimento de Pepsi

La lucha entre las marcas de refrescos más reconocidas del mercado es histórica. Durante décadas hemos visto todo tipo de estrategias comerciales para posicionarse por encima del rival. Hoy en día, al menos en nuestro país, parece que Coca Cola se ha impuesto masivamente. Pero hubo un tiempo en el que las fuerzas estuvieron igualadas.

Fue en los años ochenta, en plena lucha entre ambas, cuando surgió la acción sobre la que se centra el artículo. El equipo de marketing de Pepsi, conocedor de que la valoración de su bebida era muy superior a la de su rival en cuanto a sabor, pensaron que la mejor forma de mostrar esa obviedad al mundo era salir a la calle. Para ello, se propusieron hacer catas a ciegas de manera masiva en Estados Unidos, mediante stands colocados en estadios de baloncesto, fútbol, supermercados y centros comerciales. El resultado fue el esperado, su información era cierta. El público decantó la balanza hacia Pepsi sin ningún tipo de discusión.

Sin embargo, y pese a lo llamativo de la campaña y del resultado para el público general, algo que nadie esperaba sucedió: las ventas de Coca Cola siguieron ascendiendo y distanciados de las suyas. ¿El motivo? Te lo explicamos a continuación.

El branding como herramienta de fidelización

Coca Cola a lo largo de su casi siglo y medio de historia ha logrado algo muy importante para cualquier empresa: situarse como parte de la vida de sus clientes. Si te fijas, muy poca gente pide en un bar o un restaurante una Pepsi o un refresco de cola.  Es muy probable que no rechacemos una alternativa si el negocio no dispone del producto, pero de entrada, Coca Cola se ha convertido en la referencia. 

Sin embargo, su influencia va mucho más allá, puesto que ha logrado que paguemos en muchas ocasiones por sudaderas, camisetas o elementos decorativos que no dejan de ser una publicidad indirecta.  Incluso normalizó a comienzos del siglo XX el color rojo en Papa Noel para convertirlo en parte de su marca.

Por tanto, es de esperar que una bebida que nos resulta tan familiar, sea muy difícil de desbancar, por mucha oferta o variedad de precios que haya. Tanto es así, que incluso dentro de la propia Coca Cola no existe un producto que haya logrado semejante impacto.


Cómo aplicarlo a nuestros negocios

Este, evidentemente, es un ejemplo a un nivel inalcanzable para nosotr@s y para ti que estás leyendo este artículo. Sin embargo, podemos extraer muchísimas conclusiones para poder utilizar de manera correcta nuestro branding. 

Cuando trabajamos en la marca de un negocio del mundo de la hostelería, lo hacemos mucho más allá de un logotipo bonito o un rótulo que destaque. Hemos de definir un camino que nos permita construir un perfil único e innegociable que nos distinga a la perfección de la competencia. Este proceso comienza en el propio producto o servicio, que es la base de cualquier empresa, pero tiene su alcance en cualquier detalle, desde el packaging, página web, menú, nomenclaturas, etc. Nuestra misión es conseguir que el cliente nos identifique con tan solo percibir nuestra esencia.

Tenemos casos más cercanos como Telepizza, Mercadona o los hoteles NH, que han logrado convertirse en una experiencia propia. Sí, es cierto que pizzas hay muchas, pero Telepizza nos ofrece una calidad que, mejor o peor, tenemos asociada, así como un sistema de trabajo, sistema delivery o imagen corporativa. Lo mismo ocurre con los productos de Juan Roig o la disposición de las habitaciones de NH.

Por tanto, nuestro consejo es que cuentes en tu equipo con un profesional que te ayude a definirte como marca, para saltar de la invisibilidad a la relevancia.

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