El fenómeno de las Dark Kitchens

 

Las dark kitchens o cocinas fantasmas se han elegido como un modelo de negocio con gran potencial en el mundo del delivery.

¡Te invitamos a descubrirlas!

 

En artículos anteriores hablábamos del enorme impacto que ha supuesto la pandemia dentro del sector gastronómico. Las restricciones trajeron consigo un cambio de rutinas que ha dado un giro de ciento ochenta grados al modelo de negocio de los restaurantes. 

Dentro de esta vorágine de cambios, ha surgido una curiosa manera de aprovechar esta situación, utilizando como base el boom de servicio a domicilio. Hablamos, como ya habrás podido adivinar, de las dark kitchens. Si nos acompañas, te explicamos en profundidad qué son y cómo se prevé su impacto en el mercado.

 

¿Qué son las dark kitchens?

Este concepto que procede de Inglaterra, de manera más concreta de Londres, se traduce como “cocinas fantasmas” o “cocinas ocultas”.

Un apelativo que desde luego le viene como un guante a este nuevo concepto de negocio. Surge años antes del Covid-19 ante el imparable ascenso del alquiler de locales en la capital británica. Para reducir costes sin necesidad de disponer de un local acorde a los dictámenes de un público tan exigente como es el londinense, vieron en el delivery una oportunidad estratégica para entrar en el mercado optimizando hasta el extremo los costes.

En resumidas cuentas, las dark kitchens son restaurantes virtuales que solo sirven comida a domicilio, con lo que no tienen necesidad de asumir cargas económicas como licencias, menaje, mobiliario, personal de sala y el citado alquiler.

Las ventajas de las dark kitchens

Parece evidente que los restaurantes de este tipo son un ejemplo de optimización de recursos que posibilitan, o bien aumentar la calidad, ya que la metodología gira casi al cien por cien en la propia cocina o recudir el precio de cara al cliente. 

Pero, además, ofrecen algo que sería inasumible en un negocio de calle y no es otra cosa que el de aunar bajo una misma marca madre distintos subnegocios. Es decir, en una misma cocina podemos dar cabida a una marca de comida tradicional, otra asiática y una hamburguesería. A fin de cuentas, el cliente no sabe en qué lugar se prepara todo, ni si se compagina o no con otros menús.

Toda esta estrategia se ha visto beneficiada por la aparición de aplicaciones como Glovo o Uber Eats que les aportan la otra pata del banco: las entregas. De este modo, se liberan también del arduo trabajo de coordinación y costes que supone el disponer de un sistema de entrega a domicilio propio.


Motivos para potenciar un modelo de negocio que no es nuevo

Aunque han venido asociadas al nuevo escenario derivado la pandemia, como te decíamos, la realidad es que las dark kitchen hace décadas que funcionan en todo el mundo.  Solo tenemos que fijarnos en el gran número de locales de comida para llevar, bocadillerías, pizzerías o asadores de pollo que encontramos en nuestras calles y que nos han acompañado desde siempre.

Entonces, ¿es de esperar que este auge haya venido para quedarse? Parece que es así. Una de las explicaciones, según las declaraciones del consultor Manel Morillo para Xataka, parece estar en los cambios de hábitos de los más jóvenes, quienes, a diferencia de generaciones anteriores, no cocinan y esto abre un gran margen de expansión para el servicio a domicilio.

Por otro lado, también señala que el aumento del delivery, ha supuesto, una vez superadas las restricciones de la pandemia, una duplicidad del servicio para los restaurantes tradicionales. Bajo esa premisa, hay teorías que anticipan una adaptación generalizada a largo plazo a las cocinas fantasmas para reducir costes, aunque tendremos que estar atentos a cómo se desarrollan los próximos meses para verificar esta tendencia.


Las dark kitchens en números

Sea como sea, lo cierto es que los números no mienten y los distintos informes acerca de esta nueva forma de entender el delivery indican que se están llevando una buena porción del pastel. Según Just Eat, las dark kitchens han generado alrededor de ochocientos millones de euros en el pasado año y tienen el potencial de duplicar su tasa en 2025.  Para saber dónde se encuentra esta cifra, hemos de saber que el global del delivery ascendió a casi cuatro mil millones de euros, con lo que el porcentaje de las dark kitchens es bastante grande como para no prestarlas atención.

Pero lejos de hablar de cocineros anónimos que preparan platos en sus domicilios, detrás de las cocinas fantasmas se encuentran marcas tan reconocidas como Tony Roma’s,  Gambrinus o Dani García que aprovechan estos canales para diversificar sus productos. Estamos sin duda ante una oportunidad de negocio en vías de expansión y, por tanto, en el momento idóneo para aprovechar sus bondades y adelantarnos a la competencia. 

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